El edificio fue restaurado en siete años; algunas partes se han vuelto a su antigua gloria y otras partes han sido reconstruidas por lo que es una confortable mezcla de viejo y nuevo. La masía se encuentra entre 60 acres rodeado de jardines, campos de almendros, roble y bosque de pinos. Hay senderos por el bosque que llegan a nuestra propio manantial de agua mineral; además se pueden hacer varios paseos desde la casa, incluyendo a “la Picosa” (la parte más alta de estas montañas) donde usted puede sentarse en una silla giratoria y apreciar en 360 grados, el paisaje increíble.

La piscina es climatizada con energía solar y un lugar perfecto para relajarse en los días de verano.